El lifting facial es uno de los procedimientos más efectivos para combatir los signos del envejecimiento facial, recuperar la firmeza de la piel y devolverle al rostro un aspecto joven y natural.
Con los avances de la cirugía estética, hoy existen diversas técnicas y tipos de lifting facial, diseñadas para adaptarse a las necesidades anatómicas y estéticas de cada paciente, minimizando las cicatrices y maximizando la naturalidad de los resultados.
Las técnicas de lifting facial han experimentado una profunda evolución en los últimos años gracias a una mejor comprensión de los procesos del envejecimiento facial y la anatomía de los tejidos.
Mientras que los procedimientos tradicionales se centraban únicamente en tensar la piel, las técnicas modernas se enfocan en rejuvenecer las estructuras profundas del rostro, obteniendo resultados mucho más naturales, duraderos y armónicos.
En IMAGN Institute, el objetivo es siempre restaurar los volúmenes y tensar las capas internas, evitando la apariencia “tirante” o artificial típica de técnicas antiguas.
El éxito del lifting facial depende de abordar correctamente las diferentes capas anatómicas que componen la cara y el cuello. A continuación, repasamos las más importantes:
La piel es la capa más superficial del rostro y la más expuesta al daño solar, la gravedad y el paso del tiempo. Las técnicas antiguas de lifting se centraban en estirar y recortar el exceso de piel, pero este enfoque generaba resultados poco duraderos y cicatrices visibles o deformadas debido a la tensión del cierre.
En la cirugía moderna, el procedimiento consiste en reposicionar primero las capas profundas y retirar el exceso de piel sin tensión, lo que permite una cicatrización fina, natural y resultados de larga duración.
Beneficios de esta técnica moderna:
Debajo de la piel se encuentran el SMAS (sistema musculoaponeurótico superficial) y el músculo platisma en el cuello. Estas estructuras son esenciales en el envejecimiento, ya que con los años pierden tono y descienden junto con la piel.
En los lifting faciales modernos, especialmente en el lifting de plano profundo extendido, se trabaja directamente sobre estas capas musculares para elevar y tensar los tejidos internos, sin necesidad de ejercer tensión sobre la piel. Este enfoque logra resultados más duraderos y naturales, ya que rejuvenece desde dentro hacia fuera.
El envejecimiento provoca dos fenómenos principales en la grasa facial:
Cuando esto ocurre, se puede complementar el lifting facial con lipofilling o injerto de grasa autóloga, utilizando grasa del propio paciente (extraída del abdomen o muslos) para restaurar el volumen perdido y conseguir un contorno facial más juvenil.
En algunos casos, el envejecimiento también afecta al cuello y la línea mandibular, requiriendo una actuación más profunda.
El cirujano puede intervenir estructuras como la glándula submandibular o el músculo digástrico anterior, reduciéndolos si es necesario para definir el ángulo cervicofacial y lograr un contorno más esbelto y estético.
Según las zonas del rostro que se deseen tratar y el grado de envejecimiento, se aplican diferentes técnicas quirúrgicas.
Se realiza mediante pequeñas incisiones ocultas en el cuero cabelludo por las que se introduce una microcámara (endoscopio). Permite elevar las cejas, pómulos y mejillas sin dejar cicatrices visibles en la piel. Ideal para pacientes jóvenes o con flacidez leve a moderada.
El lifting submentoniano se utiliza cuando es necesario mejorar el contorno del cuello y el ángulo mandibular. La incisión se realiza debajo del mentón, en un pliegue natural, por lo que la cicatriz resulta casi invisible con el tiempo.
La elección del tipo de lifting facial depende de múltiples factores:
En IMAGN Institute, el equipo médico realiza un estudio facial completo y personalizado mediante diagnóstico clínico y análisis tridimensional, seleccionando la técnica más adecuada para cada caso y garantizando resultados naturales, armónicos y duraderos.
¿Cuál es la diferencia entre el lifting tradicional y el lifting profundo?
No. Las incisiones se realizan en el cuero cabelludo, por lo que no quedan cicatrices visibles. Es ideal para quienes buscan rejuvenecer sin signos externos de cirugía.
Dependiendo de la técnica, los resultados pueden mantenerse entre 10 y 15 años, especialmente en el lifting profundo o combinado con lipofilling.
Sí. Es común combinarlo con procedimientos como blefaroplastia, rinoplastia o rellenos faciales, para un rejuvenecimiento integral del rostro.
No hay una edad exacta. Generalmente se recomienda a partir de los 40 años, cuando la flacidez facial comienza a hacerse más evidente.
Antes
Después
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Después